Cocinillas, la gastronomía de El Español

¿Sabes cómo cargar correctamente tu lavavajillas? Haciendo memoria, seguramente tengas un vago recuerdo de unos cuantos esquemas que venían en el manual de instrucciones del aparato, que estás seguro de que no lo has tirado, porque todos sabemos que esas cosas no se tiran, pero también sabemos todos que nunca aparecen cuando las necesitamos.

Pues bien, gracias a Joe Clark, un señor que estos últimos días ha sido protagonista de varios artículos en blogs gracias a una idea un tanto curiosa y que nos ha llamado la atención hasta el punto de que nos apetece compartirla con todos vosotros, el saber cómo colocar eficientemente la vajilla y la cristalería antes de poner a funcionar el lavavajillas no va a ser ningún misterio.

Es tan simple que a mí casi me da un poco la risa, pero reconozco que es una idea buenísima y que nos puede ser muy útil a muchos. Y es que este señor, se ha dedicado a recopilar los manuales de todos los modelos de lavavajillas que ha podido conseguir, ha recortado las páginas en las que aparecen los esquemas de carga y las ha colgado en un álbum de Flickr para que quien lo necesite pueda consultarlas. Pinchando aquí se puede acceder a toda la colección de esquemas.

Y ya que hablamos de lavavajillas, pues qué mejor ocasión que esta para recopilar en un solo sitio todos los consejos y trucos que nos permitirán sacarle el máximo partido a este electrodoméstico.

Trucos para sacar el máximo partido al lavavajillas

¿Qué lavavajillas me compro?

Las cosas hay que empezarlas por el principio y la primera regla de oro para que el lavavajillas sea un aparato realmente útil es adquirir el lavavajillas que mejor se adapta a nuestras necesidades. Para ello tendremos que decidir en base a lo siguiente:

  • El tamaño importa y que sea más grande no implica que sea mejor. Los lavavajillas domésticos se fabrican en dos tamaños, los de 45 cm (o 18 pulgadas) con una capacidad de 8 a 10 servicios dependiendo del modelo, y los de 60 cm (o 24 pulgadas) con una capacidad de entre 12 y 16 servicios. Si somos pocos en casa o si hacemos muchas comidas fuera de casa, puede ser más interesante un lavavajillas más pequeño que tardaremos menos en llenarlo y con el que no correremos el riesgo de que no queden platos limpios porque tenemos toda nuestra vajilla dentro del lavaplatos esperando a ser lavada.
  • El consumo. ¿Habéis escuchado alguna vez eso de que lo barato sale caro? Pues con los electrodomésticos también pasa, un lavavajillas con clasificación energética A+++ será algo más caro que otros con peor clasificación, pero a la larga nos permitirá ahorrar dinero en la factura de la luz.
  • Protección antidesbordamiento. Mediante lo que se conocen como sistemas aquastop, que son mecanismos de seguridad que impiden que, en caso de obstrucción del desagüe o rotura de la tubería, el agua salga del aparato. Para mí, después de haber tenido la ocasión de ver cómo hace años en nuestro piso de estudiantes nos encontramos las cataratas del Niágara manando del lavavajillas, esto el algo que tiene que estar sí o sí.
  • Cuestiones de tiempo. Los programas de lavado suelen ser bastante largos (entre hora y media y dos horas o incluso más), pero hoy en día muchos modelos suelen incorporar programas cortos (30-40 minutos) que son perfectos para lavar platos que no están demasiado sucios y que se agradecen en esas ocasiones en las que organizamos saraos en casa en los que se juntan más platos para fregar que en un bar. Así que conviene informarse antes si el modelo que vamos a comprar dispone de este tipo de programas.
  • Cesta superior regulable en altura. La mayoría de los lavavajillas modernos lo permiten, pero todavía se encuentran modelos que no. Bajo mi punto de vista, es importante que lo sea porque en más de una ocasión nos interesará lavar fuentes de servir o platos que sean algo más grandes que podrían impedir la circulación correcta de los aspersores y que se soluciona fácilmente subiendo la cesta superior.

Consejos para el uso correcto del lavavajillas

Consejos para cargar correctamente el lavavajillas

  • Antes de introducir los platos y cubiertos en el lavavajillas es importante retirar cualquier resto de comida que haya sobre los mismos (yo aprovecho las servilletas de papel que se han usado durante la comida para retirar del plato los restos de comida o de salsas que se podrían quedar resecas). También es aconsejable enjuagar ligeramente los platos bajo el grifo, aunque si son muchos platos ahorraremos agua si los enjuagamos en el propio lavavajillas con un programa de enjuagado/aclarado. El aclarado es esencial, si no tenemos que esperar a la siguiente comida para llenar el lavavajillas, pues así evitaremos la aparición de olores desagradables.
  • Cuando se trate de lavar botes de conservas o vajilla a estrenar debemos retirar cualquier etiqueta que tengan, ya que se pueden desprender y acabar obstruyendo el filtro durante el lavado.
  • Colocar los platos evitando que se toquen entre sí. Aunque es una obviedad, los cacharros deben colocarse boca abajo (para que no se acumule el agua). Tendremos especial cuidado con copas y demás objetos delicados y evitaremos lavar en él utensilios que tengan mangos de madera, pues esta se deteriora bastante.
  • Los envases de plástico como tupers o similares debemos ponerlos siempre en la cesta de arriba ya que conviene alejarlos de la resistencia que está en la parte inferior y es la zona donde se concentra más calor.
  • Comprobaremos que las aspas giran sin tropiezos, sobre todo cuando metamos algún modelo de plato nuevo.
  • Por una cuestión de ahorro, tanto de agua como de energía, solo debemos poner a funcionar el lavavajillas cuando esté completamente lleno.

Consejos para elegir el programa de lavado en el lavavajillas

Aunque no en todos los modelos es igual, los programas más comunes son los siguientes y, elegiremos uno u otro en función de la suciedad de la vajilla:

  • Lavado normal. Suele hacerse a una temperatura del orden de 55ºC, es adecuado para  vajillas con una suciedad normal y por término medio tarda unos 90 minutos.
  • Lavado intensivo. Suele ser a una temperatura igual o superior a los 70ºC y es un programa que se recomienda para los platos que estén muy sucios. También será el elegido cuando vayamos a lavar ollas (siempre y cuando estas aconsejen su lavado en lavavajillas). Su duración puede llegar hasta las dos horas.
  • Lavado eco. Es un programa que está en los modelos más modernos y se puede utilizar para los platos con suciedad normal ya que la temperatura suele ser igual o inferior a 50ºC. Al ser menor la temperatura, es un programa que consume menos energía, pero tiene como contrapartida que el tiempo de lavado suele ser el más largo de todos.
  • Lavado exprés. Suele ser a una temperatura de 65ºC y se realiza en 30-40 minutos. Adecuado para platos y cubiertos que hayan sido aclarados previamente.
  • Aclarado. En algunos modelos lo citan como Enjuagado o Prelavado y lo que hace es literalmente eso, enjuagar los platos con agua fría durante unos minutos. Este programa, tal como comentábamos en el apartado anterior, evita que la suciedad se seque y se quede pegada así como formación de bacterias y aparición de malos olores.

Consejos a la hora de sacar los platos del lavavajillas

  • Una vez terminado el programa de lavado, no debemos abrir la puerta inmediatamente a no ser que vayamos a sacar los platos de inmediato. Si se abre rápido y se dejan los platos dentro, estos se enfrían rápidamente y se produce la condensación del vapor que hay dentro de la máquina humedeciéndolos de nuevo.
  • A la hora de vaciar el lavavajillas, debemos empezar por la cesta inferior para evitar que lo que hemos lavado en ella se moje con agua que haya podido quedar estancada en algún objeto de la cesta superior.

Consejos para el mantenimiento del lavavajillas

  • Debemos estar atentos a los niveles de abrillantador y sal del lavavajillas, y rellenar los depósitos de ambos cuando sea necesario. Esto es importantísimo si vivimos en una zona de aguas duras como ya os explicamos aquí cuando hablamos de la influencia en la cocina de las aguas duras y blandas.
  • Debemos mantener el lavavajillas siempre limpio, pues aunque nos parezca que está limpio por estar siempre en contacto con agua y jabón, la verdad es que eso no significa que lo esté. Lavado tras lavado, la grasa y la cal se acumulan en las zonas claves del lavavajillas, como filtros, aspersores, tuberías, pudiendo dejar la máquina inservible. Para limpiar el lavavajillas se utiliza un producto de limpieza específico que se llama limpiamáquinas, con el que se eliminan los restos de grasa y cal del lavavajillas. Es recomendable utilizarlo aproximadamente cada 30 lavados. Además, después de cada lavado debemos retirar los posibles restos “gordos” que hayan podido quedar junto al desagüe.


Fuente | io9.com Imágenes | GE

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