Cocinillas, la gastronomía de El Español


Supongo que a vosotros también os ha pasado alguna vez en esas épocas de prisas y ajetreo en las que no se puede ir a la compra todos los días, que compráis algunas verduras frescas y, a los pocos días, cuando contabais con ellas para cocinar, resulta que ya están pochas y acaban en la basura. Para evitar que esto nos ocurra a menudo es bueno conocer cuánto tiempo se conservan las verduras frescas, pues está claro que no todas se conservan igual y unas son mucho más delicadas que otras.

Cuánto tiempo se conservan las verduras frescas en casa

Aunque más abajo os contaremos con detalle la mejor forma de conservar cada una de ellas, para empezar os hemos preparado un cuadro resumen con los colores de un semáforo en el que se indica cuánto tiempo se conservan las verduras frescas, hortalizas e hierbas aromáticas frescas que más se consumen. Aunque el tiempo de conservación es algo relativo, ya que siempre hay que contar con el tiempo que haya pasado desde que las verduras fueron recolectadas hasta que llegaron a nuestra casa, pues como es lógico no nos aguantará lo mismo una lechuga que hemos comprado recién cogida que otra que nos traigamos a casa después de que haya pasado varios días en la estantería del supermercado.

Cuánto tiempo se conservan las verduras frescas

Cuál es la mejor forma de conservar las verduras frescas

Las verduras de hojas verdes como acelgas, espinacas, lechugas, pak choi, berzas se pueden guardar en el cajón de la nevera envueltas en una hoja de papel de cocina y, a su vez, envueltas en papel de periódico, así preservaremos la humedad y pueden llegar a aguantar hasta 1 semana.

La albahaca fresca, el cebollino, el brócoli, los espárragos trigueros, los puerros, el hinojo y las ramas de apio se conservan varios días fuera de la nevera si metemos los tallos en un vaso con agua como si fuesen flores.

Las cebollas enteras, las patatas y los boniatos deben guardarse en un sitio fresco, oscuro y bien aireado (sin humedades) y, alejadas unas de otras. Las cebollas empezadas, se deben guardar en la nevera envueltas en papel film.

Los calabacines y las calabazas enteras en un sitio fresco y con poca luz. Si están empezados, en la nevera.

Las berenjenas se conservan mejor en la nevera dentro de un recipiente que las proteja de la humedad y alejadas del resto de verduras. Lo mismo sucede con los pimientos y las remolachas.

Los champiñones, si están muy muy frescos, se conservan unos días siguiendo las recomendaciones que os explicamos en este post, aunque lo mejor es consumirlos pronto.

Los rábanos se guardan en la nevera sin las hojas en el cajón de las verduras y envueltos en papel de cocina o de periódico. De la misma manera se pueden guardar las alcachofas.

Los repollos, las coles, coliflores y lombardas en la nevera o en un lugar fresco sin demasiada humedad.

Los tomates, a no ser que haga muchísimo calor, se deben dejar fuera de la nevera en un sitio fresco y seco.

La rúcula se conserva mejor si la dejamos en un recipiente con un trozo de papel de cocina húmedo para que tenga un poco de humedad y no se ponga mustia enseguida. De la misma manera se conservan las coles de Bruselas, los guisantes frescos, las endivias, las zanahorias, las chirivías, los nabos y los tirabeques.

Y ahora que ya hemos visto cuánto tiempo se conservan las verduras frescas, ¿tenéis algún truco infalible para conservar alguna de ellas por más tiempo?

Fuente | CookSmarts

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