Cocinillas, la gastronomía de El Español

Preparación: < 10 min  Salmuera: > 12 h  Cocción:  ∼ 1 h

Dificultad: 1/5  Raciones: 4 – 5  Coste: < 6 €

¿Tiene buena pinta eh? Cualquiera diría que es un pollo asado en casa y sin encender el horno y es que estamos como niños con zapatos nuevos con la Olla GM F y, a partir de ahora, empezaremos a poner unas cuantas recetitas que ya hemos hecho con ella como este pollo asado perfecto, en el que hemos adaptado la técnica del chef Heston Blumenthal para conseguir un pollo asado jugosísimo por dentro y con la piel ultracrujiente.

El proceso es largo, porque el pollo se deja reposar durante muchas horas en una salmuera, pero no es ni laborioso, ni difícil, ni necesita de ingredientes extraños.

Ingredientes

  • Pollo entero, 1
  • Agua
  • Sal
  • Limones, 2
  • Mantequilla en punto pomada, cantidad suficiente

Preparación del Pollo asado perfecto

Pollo asado perfecto en Olla GM F

La clave de esta receta está en preparar una salmuera al 6%, es decir, por cada litro de agua que usemos debemos añadir 60 g de sal. Así que lo que haremos será buscar un recipiente en el que quepa el pollo entero -en general nos servirá cualquier olla-, echar agua quedándonos unos 6 o 7 cm por debajo del borde -para que al meter el pollo no se desborde-, y controlar la cantidad de agua que echamos -lo mejor es hacerlo con una de esas jarras graduadas-. Después de ahí, echar las cuentas y calcular 60 g de sal por cada litro de agua, es decir, en nuestro caso fueron 3 litros y medio de agua, así que 3,5 x 60 = 210 g de sal.

Mezclamos bien la sal con el agua para que esta se disuelva completamente, sumergimos el pollo en este baño y lo dejamos toda la noche en la nevera, ahí como lo veis en la foto, tal cual como si estuviera en un spa.

Un par de horas antes de ponernos a cocinar, lo sacamos de la salmuera, lo ponemos a remojo en agua limpia y lo dejamos una media hora, lo sacamos, lo secamos muy bien con papel absorbente, lo rellenamos con los limones cortados en mitades y lo dejamos reposar sobre una rejilla durante una hora dentro de la nevera y sin tapar para que la piel termine de secarse, con esto conseguiremos que la piel quede crujiente mientras que, gracias al efecto de la salmuera, la carne quedará muy jugosa.

Finalmente,  antes de disponernos a asar el pollo, lo embadurnamos bien con mantequilla ablandada.

Cómo hacer un pollo asado perfecto en Olla GM F

  1. Una vez tenemos el pollo untado con la mantequilla, ponemos medio vaso de agua en el fondo de la cubeta, colocamos la rejilla de hornear y, sobre ella nuestro pollo. Si el pollo es grande y vemos que no cabe, será conveniente bridarlo para que quede “recogido” y quepa bien en la cubeta.
  2. Para asarlo, programamos la olla en menú horno a 140ºC durante 50 minutos y tapamos con la tapa normal. Cada 15 minutos debemos ir comprobando si se queda sin agua y, si es necesario, vamos añadiendo a medida que haga falta.
  3. Pasado los 50 minutos comprobaremos el punto de cocción. La forma de hacerlo fetén es usando un termómetro de cocina y comprobando que en el centro de las pechugas se han alcanzado los 60ºC. Si está listo, podemos pasar al siguiente paso, si no lo está, que puede no estarlo si es un pollo muy grande, programamos la olla 10 minutos más a la misma temperatura en el menú horno y volvemos a comprobar. Recordad añadir agua en el fondo si es necesario.
  4. Finalmente, para terminar de dorar la piel, sacamos la cubeta con cuidado de no quemarnos, ajustamos el cabezal de horno y programamos a 200ºC durante 15 minutos. Debemos extraer la cubeta, ya que el cabezal de horno a esta temperatura no debemos usarlo sobre la olla completa durante más de 10 minutos para evitar que se deteriore la goma de ajuste.

Pollo asado perfecto en Olla GM F

Resultado

Un pollo asado perfecto, increíblemente jugoso y con el punto justo de sal, ya que al estar en el baño de salmuera, este toma la que necesita. La ventaja de hacerlo en la olla programable, aparte de la comodidad de no tener que limpiar el horno después, pues limpiar la cubeta es tan fácil como fregar un cazo, es que el control de las temperaturas es mucho más fácil que en un horno convencional.

Imágenes | Danny

1 de 4