Cocinillas, la gastronomía de El Español

Sabemos que a muchos de vosotros no os ha pasado desapercibido el pollo negro que aparecía en una de las fotografías de nuestro post dedicado a la comida que se come en China.

Y aunque parezca una criatura sacada de una película de ciencia ficción, lo cierto es que el pollo negro existe en el mundo real.

Ayam Cemani, el pollo negro que parece sacado de un cuento

Ayam Cemani significa literalmente “pollo negro” en Indonesia, país donde surgió por primera vez este animal, que era utilizado en rituales por las élites de la isla de Java porque se le consideraba algo sobrenatural, aunque actualmente es posible encontrar estas aves en otros países donde se comen o se crían como mascotas.

Su intenso color se debe a una mutación genética conocida como fibromelanosis que les permite producir enormes cantidades de melanina causando una hiperpigmentación que en el caso de este animal afecta desde las plumas hasta los huesos, es decir, todo el animal es negro, la piel, la carne, las vísceras… Solo se salvan la sangre y los huevos, que son color crema mucho más parecido a lo que estamos acostumbrados.

Este pollo negro llegó a Europa a finales de los 90, de la mano de un criador holandés y nos consta que al menos una empresa española la ha tenido en algún momento entre sus referencias, aunque actualmente están agotados.

También están agotados en Estados Unidos, donde son importados por la empresa Greenfire Farms que vende los huevos sin sexar a 200 dólares la unidad y los pollos jóvenes -machos o hembras- a 400 dólares.

Según ProExpansión, donde sí se cría el pollo negro es en China, allí se le conoce como Silky y aunque su cría resulta muy cara de mantener para las empresas avícolas chinas, sin embargo son cada vez más las familias chinas que se animan a consumirlo movidos por la creencia de que incrementa la fertilidad femenina y restaura la vitalidad de la mujer que acaba de ser madre.

Fuente| Gizmodo Imagen|Wikimedia

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