Cocinillas, la gastronomía de El Español

La carne picada es un producto que utilizamos en muchas recetas. Sin embargo, muchos de nosotros tenemos la (mala) costumbre de adquirirla a través de bandejas de carne picada envasada del supermercado.

Con respecto a este tema, la OCU nos aconseja claramente que si podemos elegir, no compremos la carne picada en bandejas de supermercado. La recomendación es que lo hagamos directamente en la carnicería, siendo testigos nosotros mismos de la pieza que nuestro carnicero elige para prepararnos la carne picada, y del proceso que sigue para darnos el producto. Así, nos evitamos sorpresas desagradables al encontrarnos más aditivos que carne en nuestro producto.

En un estudio sobre la carne picada envasada de la OCU, se analizaron dos productos: la carne picada de vacuno y preparados de carne picada. Ambos se diferencian en que en la carne picada como tal, no se permite añadir otras sustancias, como verduras, cereales o aglutinantes. Sin embargo, en los preparados de carne picada sí está permitida esta práctica.

Para que nos hagamos una idea, la gran mayoría de la oferta disponible en supermercados se corresponde con bandejas de preparados de carne picada envasada, que a priori ya son de peor calidad y con muchos más añadidos que la carne picada en sí misma.

Qué lleva la carne picada envasada

Según la OCU, estos son los elementos que han encontrado al analizar diferentes bandejas de carne picada envasada de distintas marcas en el mercado. Seguramente tras leerlos, os convenceréis de por qué es mejor comprar carne picada al momento en la carnicería:

Exceso de grasas

Muchas de las bandejas de carne picada envasada contienen más de un 20% de grasa, lo que implica que el producto deja de ser todo lo saludable que debería.

Partes del animal que no deberían picarse

Otro de los hallazgos a la hora de analizar la carne picada envasada es el hecho de que existe una mala proporción entre colágeno y proteína. Y desde la OCU, la presencia de colágeno la explican aludiendo a que se pican partes que no deberían incluirse en este producto, como por ejemplo tendones o cartílagos del animal en cuestión.

Exceso de aditivos

El exceso de aditivos en la carne picada envasada es algo habitual tras el análisis realizado por esta organización. Almidones, fibras o soja son algunos de los elementos encontrados. Pero, además, se encuentran sulfitos en un gran porcentaje de las carnes estudiadas, que en un porcentaje superior al permitido, pueden provocar reacciones muy adversas para las personas alérgicas a los mismos.

Por otro lado, el abuso de colorantes y conservantes se configura como una herramienta para provocar que el aspecto de la carne sea más apetecible. Incluso cuando el producto está próximo a caducarse, puede parecer estéticamente llamativo, por lo que una vez más ponemos en riesgo nuestra salud.

Presencia de otras carnes

Está permitido que existan trazas de otras carnes en un 1% en este tipo de preparados, pero es que la OCU encuentra porcentajes bastante superiores. Hasta un 3% de carnes, siempre de menor calidad y bajo coste, como el pollo o el cerdo.

Es decir, en una bandeja de carne picada envasada de pollo, probablemente no encontrarás un 3% de vacuno, pero sí a la inversa, puesto que el pollo es mucho más barato que el vacuno. Esto lo utilizan muchas marcas para ahorrarse costes y engordar el contenido del envase con productos mezclados y de peor calidad.

Conclusión: compra la carne picada en tu carnicería

Como puedes observar, bajo el apetitoso aspecto de carnes maquilladas con colorantes, hay más grasa, más aditivos y peor calidad. Y, además, probablemente un precio más elevado, pues otra de las cosas que se han comprobado es que a pesar de tener una calidad inferior, los productos no tienen un precio más bajo.

Por ello, una opción más inteligente es comprar la carne picada en una carnicería de confianza, en la que sepas que se cumplen todas las normas de higiene en lo que se refiere a limpieza de la picadora. Eliges de qué animal la quieres, eres testigo de cómo el carnicero la pica y de la pieza que escoge para hacerlo. No es un proceso costoso ni más caro, y sin embargo, ganas en salud y en calidad de lo que consumes.

En este caso, consume tu carne picada en un plazo máximo de 48 horas y guárdala bien envuelta en la parte más fría del frigorífico durante este tiempo.  Así, te asegurarás de que ningún germen o bacteria se instala en ella.

La otra opción, y la más segura de todas es picar la carne en casa tú mismo con algún robot de cocina y justo en el momento en el que la vas a consumir.

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