Cocinillas, la gastronomía de El Español

La vida sube y los sueldos en la mayoría de los casos se quedan como estaban… Vamos al súper y el dinero cada vez cunde menos y, una de dos, o nos gastamos más dinero en comer -quien se lo pueda permitir- o bien estudiamos cómo organizar el menú semanal para no salirnos del presupuesto.

Hace unas semanas ya os contaba que se puede comer sano sin gastar demasiado dinero y hoy retomamos el tema para ver unos cuantos trucos para organizar el menú semanal de manera eficiente y estirando el dinero lo máximo posible.

Consejos para organizar el menú semanal

Muchas veces es más una cuestión de comprar bien que de comprar barato, que seguramente alguna vez has oído eso de que lo barato sale caro y razón no le falta al dicho.

Planifica el menú cuando tengas el estómago lleno

Lo harás de manera más objetiva y pensarás en platos más saludables a la hora de anotar la lista de la compra. Si lo haces con hambre, es muy probable que solo te venga a la cabeza lo que te comerías en ese momento.

Revisa la nevera, el congelador y las alacenas

Y piensa  en recetas en las que puedas utilizar las verduras que tienes en la nevera, alimentos que ya lleven semanas en el congelador o conservas que estén a punto de caducar.

Revisa los folletos de ofertas del supermercado en el que haces la compra

Seguro que entre lo que está de oferta, encuentras ingredientes para complementar los del apartado anterior y tener recetas para varios días.

“Estira” las recetas

Es lo que hacía tu abuela para que todos pudiesen comer carne y pescado. Esto es, evita platos que solo sean carne o pescado y elige aquellos en los que se combinan con legumbres y hortalizas. (Lo típico cuando al preparar un guiso se presenta un nuevo comensal a última hora y se echan un par de patatas más para “estirar” la carne).

De esta manera, en la mayoría de los casos incluso tendrás platos más sanos, ya que disminuirás el consumo de carnes rojas sin renunciar a las proteínas, ya que puedes complementar la ración de carne con un huevo o legumbres, que suelen ser mucho más baratas.

Así que no te cortes e incluye en tu menú semanal guisos con zanahorias, patatas, calabaza, boniatos, lentejas, alubias, guisantes, …

Las sobras también son parte del plan

En ocasiones te compensará cocinar raciones extras de un plato, bien para repetirlo algún otro día durante la misma semana o bien para aprovechar las sobras para preparar otros platos. Esto es obligado en platos como sopas, potajes o cremas, que el día que repitas solo tendrás que calentar, con el consiguiente ahorro de tiempo y energía, o en asados de carne, que luego podrás aprovechar como fiambres para toda clase de bocadillos, tostas, pizzas, ensaladas o croquetas. Las sobras también son geniales si al mediodía te toca comer de táper en el trabajo.

Sobre las visitas al supermercado

  • Nunca vayas con hambre, pues corres el riesgo de que acaben en el carro unas cuantas golosinas que, aunque individualmente sean baratas, al final sumarán más de lo que te gustaría y tampoco te solucionarán una comida.
  • Ve siempre con una lista de lo que necesitas, así te aseguras de que lo compras todo y vas a tiro fijo a por las cosas. Eso de ir paseando por el supermercado a ver lo que a uno se le antoja no suele dar buen resultado.
  • Intenta ir al  supermercado no más de una vez por semana, cuantas menos visitas, menos tentación de comprar chucherías superfluas.
  • Si tienes cupones del supermercado, utiliza los que realmente merezcan la pena. Porque no sé si a vosotros os pasa, pero a mí la mayoría de cupones de descuento del supermercado en el que compro habitualmente son para que pique con cosas superfluas o poco saludables, vamos, que por cada cupón de descuento en frutería me salen media docena en refrescos, helados y chocolates. Así que, ojo con eso.

Cuando solo necesites productos frescos, ve al mercado

Si solo necesitas productos frescos y las ofertas del supermercado no te convencen, ve al mercado. Te aseguro que aunque de primeras no te entusiasmen se les acaba cogiendo el gusto. Además tienen la ventaja de que no suele haber tantas tentaciones procesadas como en los supermercados.

Elige bien el formato de los productos

En el mercado hay muchos productos en los que en el precio por kg cambia dependiendo del tamaño del envase. En la mayoría, y digo en la mayoría porque contrariamente a lo que parece lógico esto no siempre es así, si compramos el envase más grande, el precio por kg suele ser menor.

Ahora bien, habrá veces que pagar más por kg nos permitirá ahorrar dinero. Seguramente se entienda mejor con un ejemplo, si decides comprar una mayonesa industrial porque no te fías de hacerla en casa y quieres hacerte una ensaladilla, seguramente te compensará un bote pequeño que te cueste X, que un bote con el doble de cantidad que te cueste poco más, pero del que tengas que tirar la mitad que te sobra.

¿Tienes algún truco más que te funcione a la hora de organizar el menú semanal?

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