Cocinillas, la gastronomía de El Español

Preparación: 40 min  Dificultad: muy fácil  Raciones: 4  Coste: barato


Entretiempo, me encanta lo que eso significa, los días en los que no hace ni demasiado frío ni demasiado calor. En los que a la hora de comer apetece algo rico, pero ni muy contundente ni excesivamente frío.

Son los días perfectos para las cremas de verduras y los guisos ligeros como esta sopa de tomate y maíz, lo que yo llamo a veces el gazpacho de los días fresquitos.

Ingredientes


  • Tomates grandes, 4
  • Cebolla, 1
  • Aceite de oliva virgen extra, 2 cucharadas
  • Maíz dulce, 1 lata
  • Caldo de verduras, 600 ml
  • Nata para cocinar o leche evaporada, 100 ml
  • Sal

Cómo hacer sopa de tomate y maíz


1: Sofreír la cebolla

sopa de tomate

Ponemos a calentar el aceite en una olla y sofreímos la cebolla picada fina con una pizca de sal a fuego medio hasta que se dore.


2: Añadir el tomate

sopa de tomate

Añadimos los tomates pelados y sin semillas, que podemos trocearlos o rallarlos, dependiendo de si queremos que la sopa nos quede con tropezones de tomate o no. Como veis a mí me gusta que haya tropezones.

Salamos ligeramente y cocinamos durante unos 15 minutos  a fuego medio y removiendo de vez en cuando hasta que se evapore el agua del tomate.


3: Añadir el maíz

sopa de tomate

Echamos el maíz dulce bien escurrido.


4: Echar el caldo

sopa de tomate

Añadimos el caldo de verduras, esperamos a que rompa a hervir y lo dejamos al chup chup durante 5 minutos.


5: Añadir la nata

sopa de tomate

Finalmente, bajamos el fuego, añadimos la nata, mezclamos bien, probamos y rectificamos de sal.


6: Servir

sopa de tomate

Podemos servir nuestra sopa de tomate y maíz recién hecha o templada, pues de ambas formas está riquísima.

Notas


Podemos darle un toque crujiente al plato sirviendo la sopa con unos picatostes o unos biscottes de pan tostado. También le va bien un toque “mexicano” añadiéndole una pizca de comino antes de echar el caldo y sirviendo la sopa con unos nachos de maíz, preferiblemente de los que no tienen sabores.

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