Cocinillas, la gastronomía de El Español

Soy Kitchen es cocina fusión asiática donde lo importante es comer bien. Adiós al postureo y a las manos limpias, en Soy Kitchen lo que importa es disfrutar.

Restaurante Soy Kitchen, Julio Chang

Soy Kitchen es la nueva creación de Julio Zhang, chef que ha cosechado un gran éxito con su cocina asiática callejera en Lamian (plaza Mostenses, 4, Madrid). Junto con Álvaro Cañellas, que ha trabajado con Luzi Bombón y David Muñoz, Soy Kitchen quiere acabar con el postureo en la gastronomía. A Soy Kitchen uno va a comer. Luego está el ambiente, el servicio y el espectáculo. Pero lo importante es comer.

En Soy Kitchen Julio puede dar rienda a su imaginación sin los límites que el pequeño local de Mostenses le ponía. Es una evolución, una vuelta de tuerca a la cocina asiática fusión de Lamian. De hecho poco tiene que ver, y es que Soy Kitchen entra en el terreno de la alta cocina de autor, con una fortísima apuesta por el producto de mercado, donde cada día la carta es un mundo diferente (como el mercado). Eso sí, aquí uno viene a mancharse, a comer con las manos, a disfrutar sin pretensiones ni apariencias.

Restaurante Soy Kitchen

Vivimos una invasión de restaurantes donde se ha perdido la comida como núcleo en torno al que gira el resto. Está bien el crear ambiente y espectáculo, siempre y cuando todo gire en torno a la cocina, pero hemos perdido el norte y en muchos locales ya no es lo que más importa.

La apuesta de localización de Soy Kitchen es potente, y es que abrir un restaurante que supera los 50€ por persona en Chamberí (y más concretamente y para más inri en Almagro) pretendiendo que los comensales dejen de lado las apariencias es todo un reto. Pero después de probar y experimentar su oferta no dudo de que lo puedan conseguir. Y me encanta.

La comida de Soy Kitchen

Soy Kitchen divide su espacios en dos zonas, además de un reservado de hasta 20-30 personas que abrirá próximamente. Dentro de la zona de barra hay tres pequeñas mesas con taburete que se pueden reservar y unos seis taburetes en barra que no aceptan reserva y son ideales para los clientes de paso. En la zona de mesa caben unos 50 comensales y es necesario reservar, especialmente los fines de semana, que pese a llevar abierto menos de un mes ya requiere hacerlo con una semana de antelación.

La oferta gastronómica se divide en tres opciones: Menú Soy, menú Kitchen, menú ejecutivo y carta. Julio (y yo) siempre recomendará el menú Soy o Kitchen, que es totalmente abierto y varía todos los días según el producto del mercado. Y esa es la gracia, confiar en el chef para que él elija que es lo mejor cada día, no cerrarnos a algo fijo. Para los que prefiráis elegir siempre está la opción de la carta, que aunque corta cuenta con algunos de sus mejores platos. Para completar dicha oferta han ideado el menú ejecutivo, que por un precio más económico nos permite de lunes a viernes disfrutar de una selección que suele variar cada semana.

La gracia de contaros el menú que probé en mi vista es que no os desvelo casi ningún misterio porque posiblemente cuando vayáis, aunque sea al día siguiente, probaréis cosas diferentes. Me encanta que se haga esto en un restaurante, que cada día pueda convertirse en una nueva experiencia gastronómica. Así que os cuento lo que probé y disfruté en Soy Kitchen.

Todo empieza con un bloody Mary, un cóctel preparado especialmente por Álvaro. “¿Lleva alguna base cocinada?”, se me ocurre ingenuo de mi preguntar. “Preparamos un concentrado de más de veinte ingredientes que usamos como base del cóctel”, la respuesta lo dice todo, y es un maridaje perfecto para los primeros platos. De hecho podemos optar por un maridaje completo de cócteles cocinados, una excelente opción que recomiendo para Soy Kitchen, o una menos arriesgada que es tirar de vinos. Las posibilidades son infinitas.

Estoy un poco despistado y me ponen delante lo que se supone es un nigiri. Porque me lo han dicho, pero a simple vista esto podría ser cualquier otra cosa. El máximo representante internacional de la cocina japonesa llega a Soy Kitchen compuesto de toro de atún y de un arroz muy diferente que se ha cocinado con pera y berenjena. No sabía explicar la diferencia muy bien, pero esto es cocina fusión, esto es darle una vuelta a la cocina asiática tradicional y hacerlo bien. Lo acompaña una salsa hecha con el jugo del atún. El resultado, cómo no, es excelente.

Veo acercarse a un camarero con lo que parece tuétano en el plato. Perfecto, me encanta. Lo deja en la mesa y lo describe, “lo preparamos mezclando el tuétano con un arroz y lo completamos con sardina ahumada, aunque normalmente usamos erizo de mar pero estos días no llega bueno al mercado”. Muchas cosas pasan por mi cabeza, pero principalmente me choca el arroz y me da miedo que el fuerte sabor de la sardina ahumada se lleve el protagonismo de un producto como es el tuétano que me encanta. Qué engañado estaba en mis pensamientos. La combinación es perfecta, el arroz mezclado con la untuosidad del tuétano y coronado por la sardina es excelente. El tuétano de Soy Kitchen es uno de los platos que más me han sorprendido en mucho tiempo.

A continuación llegan los dim sum y mi paladar empieza a dar palmadas. Cuando voy a probarlos me doy cuenta de que se han llevado todas mis herramientas de comensal: cuchara, tenedor, cuchillo y palillos han desaparecido. Aviso a uno de los camareros y me explica que es así, que es su forma de intentar educar a los clientes para que coman usando las manos. Así que hago lo propio y empiezo a comer con las manos. No sé qué tendrá y por qué ocurre pero cambia el sabor. El dim sum, por cierto, es de rabo de toro con pimienta de Sichuan y salsa de cabeza de gamba. Pero si vas mañana es de berberechos. Y si vas pasado mañana de cerdo con jugo de piña. O no, porque justo cuando acabo este plato Julio se sienta en mi mesa y empieza a divagar sobre diferentes formas de prepararlos que tiene en la cabeza, pero esa es la gracia de Soy Kitchen.

Álvaro se pasa por la mesa a preguntar qué tal. Trae buenas y malas noticias. Las buenas son que viene un curry rojo de gamba alistada, y las malas que es el último plato. El curry es todo un espectáculo, de los más ricos que he comido, muy sabroso y con una textura perfecta. Lo suyo es empezar mojando las cabezas de las gambas en el curry y chupando extraer todo el jugo, otra vez nos volvemos a manchar las manos. Y después mezclar ingredientes, hierbas frescas, gambas, guisantes y todo lo que completa el plato que ya no puedo ni recordar porque empiezo a salivar otra vez.

Para finalizar un lingote de chocolate especiado con nuez moscada, pimienta de Sichuan y canela. Un bonito y agradable final a una estupenda comida.

Respecto a los precios de Soy Kitchen, depende de la opción que elijamos. El menú Soy son 45€, el menú Kitchen 65€, el ejecutivo 35€ (al mediodía de lunes a viernes) y comer a la carta puede salir desde 25€ por persona si picamos algo en barra hasta 50-60€ con primero, segundo, postre y bebida.

Qué, dónde, cuándo y cuánto

Resumiendo, esto es Soy Kitchen:

  • Soy Kitchen es un restaurante de comida asiática fusión en el que se apuesta por la cocina fresca y de mercado, variando constantemente la oferta gastronómica en función de los mejores productos disponibles.
  • Soy Kitchen está en C/Zurbano, 59, Madrid.
  • Soy Kitchen abre todos los días de 13:30 a 16h y de 20:30 a 24h menos los domingos por la noche.
  • Para comer y cenar en sala es necesario reservar y se puede hacer en el teléfono 91 319 25 51. En las mesas de zona de barra también es recomendable reservar, y en la misma barra sí se puede comer sin reserva, pero hay muy pocos sitios.
  • El precio por persona en Soy Kitchen es de 45€ para el menú Soy, 65€ para el menú Kitchen, 35€ para el menú Ejecutivo (lunes a viernes al mediodía) y desde 25€ si picamos algo hasta 50-60€ a la carta.

Sin lugar a dudas Soy Kitchen se convierte en una de las nuevas referencias de comida asiática en la capital. Una apuesta por la gastronomía, donde lo importante es comer, con productos frescos y de mercado que varían cada día. Un lugar para los que nos gusta comer bien.

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