Cocinillas, la gastronomía de El Español

Hay momentos en la vida en los que uno tiene el modo aventurero completamente activado y el cuerpo le pide dejarse llevar esperando que la vida le de una grata sorpresa. En el tema que nos ocupa hoy esto se traduce en ese día que decides entrar a comer en un restaurante del que no tienes absolutamente ninguna referencia -y ojo, que a veces el hecho de tenerla puede no servirte de mucho- esperando que todo sea correcto.

Pero como la línea que separa las buenas sorpresas de los chascos es sumamente delgada y la probabilidad de elegir mal restaurante cuando dejamos la elección en manos del azar es realmente alta, hoy vamos a ver unos cuantas señales que, de darse varias a la vez, tienes muchas probabilidades de haber dado con un sitio en el que no querrás repetir.

10 señales de que acabas de elegir mal restaurante

Por supuesto que cualquiera puede tener un día malo y que el hecho de que algún punto no esté de diez no significa que el restaurante en cuestión no merezca la pena, pero si se juntan varias cosas, es muy probable que hayas dado con tus huesos en un local candidato a protagonizar un capítulo de próximas entregas de Pesadilla en la cocina.

Todo esto, independientemente de si la comida está rica o no, porque no sé vosotros, pero yo personalmente creo que a la hora de calificar un restaurante como bueno o malo, la comida y los precios no lo son todo. Aunque es raro que un restaurante con muy buena comida falle en todo lo demás, sí es cierto que hay sitios que, pese a servir una comida aceptable pueden hacernos vivir una experiencia que no tengamos ganas de repetir.

01: Que nadie del personal te salude al entrar

Está claro que dependiendo de la categoría del restaurante no siempre nos vamos a encontrar con un jefe de sala o un maître que nos reciba en la puerta y nos acompañe personalmente hasta una mesa que sea de nuestro agrado, pero qué menos que alguien te pregunte si vas a comer y te indique por dónde se entra al comedor.

02: Que no se acerque nadie a atenderte cuando te sientas

Más grave aún si, no habiéndote saludado al entrar, cuando te sientas en la mesa no se acerca nadie aunque solo sea para confirmar que son conscientes de tu presencia y que te atenderán enseguida si es que el local está muy lleno, o para ofrecerte la carta y preguntarte si deseas beber algo.

03: Manteles o servicios que no estén escrupulosamente limpios

elegir mal restaurante

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Si se trata de un restaurante en el que se recibe al cliente con la mesa ya preparada, es decir con el mantel, los platos, los vasos y los cubiertos ya puestos, fíjate en que el mantel no tenga manchas y la vajilla y la cubertería estén impolutos. Si los vasos tienen pelusas o cualquier tipo de resto que indique que no han sido correctamente lavados, tampoco es buena señal. De hecho, si llegados a este punto aún no te han atendido, es buen momento para llegar a la conclusión de que acabas de elegir un mal restaurante y estás a tiempo de levantarte de la mesa y marcharte. Es más que posible que nadie te vaya a echar de menos.

04: Que te hagan esperar en una mesa sin recoger

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Este es grave si te has tenido que sentar en una mesa sin recoger porque los anteriores comensales se acababan de ir y era la única mesa libre y es más grave aún si esa es la mesa que te ofrecen. En cualquier caso, si tardan más de un minuto en ir a limpiar la mesa para que esperes tu turno en una mesa limpia, aunque te pidan que esperes un poco a que te atiendan porque en ese momento el local esté lleno, yo ahí no me lo pienso mucho más. No hay nada que a uno le quite más el apetito que estar sentado en una mesa contemplando las sobras mustias de los clientes anteriores.

05: Que el personal pase de ti cuando aparentemente no está haciendo nada que tenga que ver con el trabajo

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Y con esto me refiero a esas veces en las que tú estás esperando a que alguien se acerque a la mesa, no ya para que te tomen la comanda o te sirvan la comida, sino para cualquier otra cosa que puedas necesitar durante el servicio y que seas completamente ignorado porque la persona que debía atenderte está más pendiente de sus whatsapps que de ti, o está en la puerta tan tranquila echándose un cigarrito o simplemente está de palique con otros clientes porque son conocidos, quiere ligar con ellos o vete tú a saber por qué.

06: Que el encargado o el dueño pase de todo y ni se dé cuenta de cuándo algo se está haciendo mal

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O que sí se de cuenta y haga como que lo ignora. Porque si hay algo peor que que el personal pase de uno eso es que lo hagan el dueño o el encargado. Eso muestra el gran interés que tienen por el negocio y a uno como cliente le hace sentirse indefenso. Buena razón para no volver ni recomendar el local.

07: Ver a otros clientes quejándose o con cara de pocos amigos

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Porque el personal no les hace caso, o porque los platos salen con cuentagotas, o porque ves cómo se retiran platos casi en el mismo estado en el que salieron de cocina. Es buena señal de que no van a querer volver y seguramente tú tampoco quieras ni experimentarlo. Vete si es que aún estás a tiempo.

08: El personal se equivoca una y otra vez

Vale que si sois un grupo de 20 personas es normal que el camarero cuando venga con los platos tenga que preguntar quién ha pedido cada cosa. Son humanos. Pero si todos habéis pedido refrescos y os traen una ronda de cañas, y has insisitido por activa y por pasiva en que eres alérgico a la leche y que quieres el filete sin ningún tipo de salsa por encima, pero te traen una ración de lasaña, yo que tú me lo pensaría antes de volver.

09: Los platos salen según cuadra

Lo mismo le traen a alguien el segundo sin haberle servido el primero como dejas a media mesa esperando media hora mientras el resto está ya servido. Situación que no puede ser más incómoda para los comensales, porque o bien tendrán que comer frío si esperan a que todo el mundo esté servido con el consiguiente disgusto de los que no están servidos o comer a disgusto mientras los otros esperan a ser servidos. En general, cuando esto sucede es una señal de que en la cocina la gestión es pésima.

10: El estado del baño

La pongo al final, pero en realidad, si tienes la buena costumbre de ir a lavarte las manos antes de comer, el estado del baño puede ser determinante para decidir si un sitio merece la pena. A mí, ante un baño con una higiene descuidada me da por pensar que si así cuidan la limpieza de lo que se ve, cómo será la de las zonas que no se ven. Y no me suelo equivocar.

Y vosotros, ¿os fijáis en más cosas al entrar en un restaurante que no conocéis? Porque si no sois de fijaros mucho, os diría que si dais con un sitio que cumpla todos estos puntos os fijéis bien en el resto de los comensales por si tenéis al lado al mismísimo Chicote intentando reflotar el restaurante que, si es así, igual merece la pena darle otra oportunidad a ver si han aprendido las lecciones.


Imagen de cabecera | Pexels (Pixabay)

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