Cocinillas, la gastronomía de El Español

¿Cuando ves a alguien meneando la copa de vino y metiendo la nariz en la misma piensas que se las está dando de “entendido”? o ¿Cuando alguien mira el color del vino al trasluz o huele el corcho de la botella te parece que está haciendo el “paripé”?

Pues muchas veces sí es cierto que hay un poco de postureo en el asunto, pero también es verdad que el proceso de la cata de vinos suele ayudar mucho a entender mejor los mismos y a ir cogiendo gustillo por el tema.

Lo que está claro es que no hace falta imitar lo que hemos visto muchas veces en la tele o en bodegas, no es necesario dárnoslas de profesionales del tema, sino que hay que disfrutar lo que bebemos y decir lo que pensamos. Catar un vino es como probar cualquier alimento; lo miramos, olemos y probamos. ¿Por qué con cualquier otro producto o plato no tenemos miedo de probar y decir lo que nos parece y con el vino si nos da palo?

Estos perjuicios son malos para el mundo del vino y para nosotros mismos, ya que no nos dejan disfrutar del vino libremente y parece que marginamos esta bebida por los miedos que se han creado alrededor.

Lo que puedes aprender en las catas de vinos

¿Cuántas veces has oído eso de; “no bebo vino porque no entiendo”? No hay que entender nada, solo probar y ver si te gusta o no. En cuanto cates varios y pierdas el miedo a dar tu opinión, empezarás a entender y disfrutar mucho más los vinos.

A continuación te damos las claves básicas para ayudarte a describir los vinos disfrutándolos, para que la cata sea algo divertido, no para que nos las demos de entendidos, porque no vale de nada, cada uno percibirá de manera diferente cada fase. Lo principal es que si te gusta el vino no tengas miedo a expresar lo que crees o te parece.

catas de vinos

gilaxia (iStock)

Proceso de cata de un vino explicado de forma sencilla

Las catas de vinos constan de tres fases; visual, olfativa y gustativa. Ahora explicaremos cada una de ellas, pero antes de nada, es importante recordar que la cata de vinos es algo muy personal y que no hay reglas universales en este asunto. Cada uno siente y experimenta un vino de manera diferente según sus recuerdos o las sensaciones que le produzca.

Dicho esto, vamos a explicar cada una de las fases de manera sencilla para que te inspires a la hora de catar pero insistiendo en que hay que dejarse llevar y opinar lo que te parezca de verdad:

Fase visual de las catas de vinos

catas de vinos

Engin_Akyurt (Pixabay)

Se trata de mirar el vino en la copa, analizarlo con nuestra vista y fijarnos en su tonalidad; si es brillante o mate, opaco, si está limpio o presenta impurezas, si está turbio, si tiene un color intenso…La forma más fácil de verlo es sobre un fondo blanco o una mesa o servilleta, inclinar la copa para poder apreciar todo lo que el vino nos muestra en esta fase.

Lo primero que podremos decir es si se trata de un vino tinto, rosado o blanco, eso es evidente. Pero dentro de cada tipo, esta fase nos da signos también de la edad del vino o la cantidad de alcohol que tiene. Ahora lo veremos.

En todos los casos el color depende de las uvas utilizadas, la maceración y la elaboración del mismo. También es común en todos los casos que al mover el vino en la copa, las gotitas que quedan en las paredes de la misma se llaman lágrimas y que, si éstas caen rápidamente el vino tiene poco alcohol y si caen más lentamente significa que tiene más potencia alcohólica.

¿Qué vemos en cada tipo de vino?

Tintos: Pueden presentar muchos colores y tonos ya que existen gran cantidad de uvas tintas en el Mundo. También interviene en el color del vino tinto, el proceso y forma con la que se elabore el mismo, y por supuesto, el proceso de crianza que tenga; ya que los tonos morados o violetas indican que es un vino joven, los tonos teja o tierra nos muestran un vino más viejo.

Algunas ideas que te pueden inspirar para describir el color de un tinto es ver si es rojo, rojo intenso, rojo sangre, rojo picota, rojo anaranjado, caoba, rubí, amoratado, púrpura, teja, granate, negruzco…

Rosados: cuando los vinos rosados son brillantes y tienen un color vivo son jóvenes, sin embargo si son más pardos o asalmonados serán más viejos. En cuanto a los tonos se puede decir que van desde el sonrosado hasta un color guinda pasando por el clarete, salmón, anaranjado, rosa frambuesa, fresa, rosa violeta, cereza, rojizo, bermellón…

Blancos: cuando estos vinos son transparentes o muy claritos es porque son jóvenes, cuando van envejeciendo adquieren colores más dorados o tonos amarillos. Podemos decir si un blanco tiene tonos pajizos, dorados, ámbar, amarillo limón, amarillos verdoso, ocre…

Con todo esto ya podemos saber solo mirando el vino; si es joven o está envejecido, el tono e incluso la potencia alcohólica del mismo.

Fase olfativa de las catas de vinos

catas de vinos

gilaxia (iStock)

Cuando se habla de la nariz de un vino o lo que nos da en nariz, no es más que describir lo que nos parece ese vino al olerlo, que aromas le sacamos o a que olores nos recuerda.

No todos tenemos el mismo olfato por lo que a continuación verás algunas claves que te ayudarán a sacarle los aromas a los vinos que cates.

¿Cómo oler el vino en la copa?

Primero se recomienda oler el vino con la copa parada; es decir, en reposo, sin mover la copa y ver que aromas captamos. Como no serán muchos, seguido hay que mover la copa y que los aromas afloren, así los notarás más intensamente. Es muy divertido notar la diferencia; decir los aromas que captas en parado, y después con el vino en movimiento, te echarás unas risas y querrás cambiar tu opinión inicial.

Aromas de los vinos

catas de vinos

Silvia Bianchini (iSTock)

Al igual que los tonos y colores, los aromas, también son influenciados por la uva, el proceso y la maduración del vino pero principalmente se dividen en primarios; los que dependen del tipo de uva, la zona donde se cultiva y el clima, secundarios; que dependen de la fermentación del mismo y terciarios; dependen de la crianza del vino, si es joven, fermentado, crianza en barrica de roble americano, francés, de europa del este.

Por todo ello, ya podemos decir si un vino nos da aromas a frutas, vegetales, flores, que son olores típicos primarios, o puede que nos recuerde a olores más golosos como bollería, pastelería, mantequilla, lácteos, muy característicos del proceso de fermentación y las levaduras usadas en el mismo, es decir; secundarios. O también podemos destacar olores a madera, cuero, piel, café, torrefacto o incluso manzanilla, miel…Todos ellos aromas terciarios que provienen de la crianza en barrica y botella.

Fase gustativa de las catas de vinos

Por último la mejor de todas las fases; la que más nos gusta y en la que corroboramos todo lo anterior. Para poder analizar bien el vino hay que pasarlo primero por toda la boca. Sabéis que las papilas gustativas captan los sabores ácidos, dulces y demás, en distintas zonas de la legua ¿verdad? Por eso hay que enjuagar bien la toda la boca con el vino y hacer como si sorbieras; es decir, mantener el líquido en la boca y absorber aire a través de los dientes para que se potencien todos los sabores. Prueba a hacerlo, de verdad, que no te de vergüenza ni pienses que es un asco, notarás toda la potencia de ese vino en tu retronasal. Así se potenciarán todos los aromas y sabores y podrás saber si el vino te da sensación de amargo, dulce, salado, ácido…y ya tragar y disfrutar!

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gilaxia (iStock)

Una vez descritas las tres fases de la cata de vinos, te animamos a probar a hacerlo en pareja, con amigos, en familia, ¡como quieras! y verás que en realidad, aunque existe mucho postureo alrededor de estas fases, ayudan a entender y disfrutar mejor el vino. Pero sobre todo que no hay que tener miedo a opinar porque cada uno experimenta cada vino de manera diferente y todas son igualmente válidas.


Imagen de cabecera | jil111(Pixabay)

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