Cocinillas, la gastronomía de El Español

El consumo de vino en España ha crecido, esto es un hecho. Se consume más vino en general, y más blanco en particular.

Esto se debe a muchos motivos, principalmente la ley de la oferta y la demanda, está claro. Pero hay que destacar que actualmente la oferta es más amplia, moderna y variada. Las bodegas y consejos reguladores han hecho un gran esfuerzo en el tema de la comercialización, innovando en imagen, tecnología, procesos y accesibilidad.

En la actualidad es más fácil encontrar tiendas especializadas o incluso comercios en los que antes las referencias eran mínimas y ahora disponen de una curiosa selección. Además de las compras on line, ya que casi todas las bodegas disponen de este canal para hacer llegar sus botellas a nuestras casas en poco tiempo.

No solo en casa, también se bebe más vino en los bares y restaurantes, salir a tomar un vino es ya tan frecuente como salir a tomar unas “cerves”.

disfrutar del vino

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Disfrutar del vino puede ser como un juego

Todo lo anterior ha hecho que cambiemos la imagen que teníamos del vino; de ser una bebida para “puretas” o entendidos, ha pasado a ser una bebida para todo tipo de públicos, más social, y de la que puedes disfrutar aunque no sepas distinguir un blanco de un tinto con los ojos cerrados. Por cierto! no es tan fácil en algunos casos, ¿has probado?

Te animo a hacerlo! Además es muy divertido, sobre todo si lo haces en grupo, cuantos más seáis mejor, así podréis abrir más botellas. Tapad vuestros ojos y a catar! Y si es posible, descorchar por ejemplo un blanco y un tinto joven, también algunos con fermentación, barrica; un blanco crianza, un roble, un reserva, un rosado, un espumoso…Los que tengas o los que quieras!

Además ya podéis aprovechar a hacer otros juegos de cata de vinos como a que os recuerda cada uno, a qué os huele, qué sabores encontráis, con qué lo maridaríais.

Esto es lo divertido del vino; jugar con él. Porque el mundo del vino es enorme, no tiene fin.

disfrutar del vino

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Disfrutar del vino a tu manera

Yo siempre digo que el vino es muy personal, un mismo vino a cada uno nos produce distintas sensaciones, diferentes emociones, el vino son recuerdos. Cuando era pequeña viajaba mucho a bodegas con mis padres, grandes amantes del mundo del vino, y cuando hablaban con el bodeguero de que un tinto les recordaba a frutos rojos, otro a madera, o un blanco a fruta tropical…

No entendía nada, pensaba que a la uva le añadirían ciertos aromas para causar esas sensaciones o que mezclarían un poquito de esto o de aquello con el mosto, pero con el tiempo comprendí que eran recuerdos que esos vinos producían en tu mente. Por eso cada uno siente de manera diferente en una cata; porque un vino te recuerda a unas chucherías o caramelos que tomabas cuando eras pequeño y otro te evoca a la fruta que te gusta en verano, por ejemplo. Eso es lo bonito del vino.

Disfrutar del vino sin tabús

Hay que dejarse de tabús y vergüenzas a la hora de catar un vino y expresar con claridad lo que tú creas o sientas porque aunque hay notas obvias que dependen de la uva, el terreno y el clima, hay otras tantas que dependen de cada consumidor. No hay que tener miedo a expresar lo que a uno le parece y aunque sea algo imposible, al menos servirá para echarse unas risas.

Por eso también cuando alguien encuentra un tipo de vino que le gusta, hay que animarse a pedirlo, aún bajo el riesgo de que no maride a la perfección con los platos con los que vayamos a acompañarlo. No pasa nada. ¡Hay que experimentar! Si un vino que ayer con una tapa de boquerones en vinagre te pareció excelente, hoy con una carne en salsa no te ha convencido, perfecto, ya lo sabes para la próxima!

Disfrutar del vino siguiendo las reglas

Está claro que hay reglas básicas y eso no se puede discutir, partiendo de la base principal de que normalmente los blancos encajan mejor con los pescados y los tintos con las carnes, algo que ya todos sabemos. Pero también es verdad que hay blancos con fermentación que cuadran perfectamente con algunos platos de carne y tintos jóvenes que son una maravilla con pescados azules por ejemplo. Eso ya es también muy conocido.

Pero más que por el tipo de producto hay que guiarse por la forma de cocinar o preparar el mismo; ya que no es lo mismo una carne a la plancha que una carne guisada con muchas especias y sabores. Por eso cada vez se incide más en que este tema es muy personal y es que precisamente eso es lo que engancha del vino; probar, probar y probar, porque las posibilidades son infinitas.

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Y disfrutarlo aún más rompiéndolas

Pero si tú bebes blanco por ejemplo y no tinto, porque no te gusta tanto o por lo que sea, no tengas miedo a pedir tu preferido con un chuletón o un guiso de carne. Puede que choquen, si, no lo rebatiremos, pero si a ti te gusta así o te apetece así en ese momento, y contando que no somos los mayores expertos del mundo en la materia, lo disfrutarás igual o más. Por supuesto lo mismo para los amantes de las uvas rojas, ¿por qué no pedir un tinto con un pescado?

Todo es arriesgarse y probar, eso nos ayudará a aprender. Además hay miles de variedades de uvas, tanto tintas como blancas, y aún siendo la misma variedad, el vino es diferente de una viña a otra, incluso aunque estén en el mismo terreno y bajo el mismo clima. Sin mencionar los diferentes procesos de producción que lleva a cabo cada bodega en la elaboración de sus vinos.

Las posibilidades son infinitas, hay que catar y experimentar dejándose de tabús y clichés. Hay que soltarse la melena y dejarse llevar.

Ese es otro de los motivos por el que más gente bebe y disfruta el vino en estos tiempos, porque estamos dejando atrás esas normas casposas y estamos aprendiendo a disfrutar el vino sin importarnos si sabemos coger la copa o no, si sabemos distinguir una uva de otra…sin miedo a romper mitos y a equivocarnos. Porque  al igual que en la vida, de los errores se aprende y hay temas que son muy personales y dependen mucho de otras circunstancias que no están escritas en un libro, no se estudian o no son así universalmente.

Por todo ello, os animamos a jugar con el vino, a experimentar, dejarse llevar y disfrutar!


Este artículo es una colaboración de Almudena Muñoz Taillet

Imagen cabecera | blackstarvideo (Pixabay)

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