Cocinillas, la gastronomía de El Español

Come bien, siéntete bien, haz el bien. Esta es la filosofía que cuelga de las paredes de honest greens, en inglés, por cierto, y no porque suene bien, sino porque sus dueños son de todas partes menos de España; y escrito en minúsculas aunque su cocina se podría escribir con mayúsculas y neones. Este nuevo enclave de la Castellana promete revolucionar el mundo healthy con una apuesta muy sabrosa y divertida.

Sí, en Madrid los restaurantes saludables crecen como las setas y la oferta es más o menos variada, pero a estas alturas ya busco algo distinto. Concretamente un sitio donde comer con cualquier persona, desde la amiga vegetariana a la amante de los cócteles o al padre escéptico que comenta “veo mucho verde y mucha plancha, esto no llena” (oído en las cocinas de honest greens y luego rectificado ante el chef). Un sitio donde te aseguren transparencia absoluta en el producto y no solo la etiqueta “eco”, una cocina sabrosa que supere la soja como único condimento (esto sí que se echa de menos) y un ambiente divertido. Puede que sea mucho pedir pero el chef francés Benjamin Bensoussan junto a dos amigos, un danés y un estadounidense, han dado con la clave y lo han llamado honest greens.

“Eat good, feel good, do good”, suena bien y sabe mejor

Su idea parte de una base muy clara: utilizar materia prima de proximidad. El 80% de sus frutas y verduras son nacionales, la carne es de Miraflores de la Sierra, el pescado seleccionado, el pan de La Miguiña, hecho con harina de espelta de trigo, harina integral, 7 semillas… Con esto garantizan que el producto es el mejor, que nada ha madurado en cámara – tienen un lema, “la fruta y la verdura no deberían viajar en avión” -, y que están ayudando a un pequeño productor al que conocen en persona y al que ven crecer junto a ellos. No utilizan nunca azúcar refinado, para endulzar añaden miel ecológica, ni productos procesados, vetados totalmente.

Ahora el sabor. Lo métodos de cocinado son muy sencillos precisamente para respetar todo el sabor original de esa materia prima de primera: crudos, asados y solo un frito, el falafel, pues no hay otra manera de hacerlo. Pero las elaboraciones están cuidadas al milímetro y hechas con mucho mimo. Y es que hay que tener en cuenta que Benjamin viene de formarse en Francia con el gran Michel Lerouet en Ladurée, y aquí en La Broche con Sergi Arola y Le Cabrera, y vaya si se nota. 

La carta dinámica de honest greens

Con todo este producto a mi alcance, me toca elegir y descubro que la carta es un juego de combinaciones casi infinitas para comer exactamente lo que te apetece y como te apetece.

La dinámica es sencilla, primero tengo que elegir entre tomar un ‘Market Plate’, platos con base de proteína, o un ‘Garden bowl’, ensaladas que barren de la mesa a la típica mixta de toda la vida, nada que ver. Y después puedo añadir cuantas guarniciones quiera al plato principal.

Para daros una muestra representativa de lo que aquí puedes comer yo escogí uno de cada. En primer lugar un plato de base proteica. Tienen pollo de granja, tataki de atún, falafel casero, tofu y una ternera madrileña que se deshace en la boca, ésta fue la elegida por eso de dejar muy claro que honest greens no es un sitio exclusivamente verde. La cocinan marinada y poco hecha a la plancha, sencillo pero efectivo. Y la acompañé de un boniato hecho al horno, dulce y con el toque de crema de frijoles negros y el sésamo tostado. También puse hummus, me tocó el clásico de garbanzos (buenísimo) pero cada semana van cambiando. Y de kale orgánico que saltean con limón y sirven con aguacate, garbanzos y maíz fresco. Un plato completo y muy generoso. Y estas son solo algunas de las guarniciones, tienen hasta doce diferentes. 

Como plato de base vegetal escogí la Peanut-Chili lentejas y tengo que decir que me quedé de piedra. Bien es cierto que no escogí una opción clásica, pero viendo las de los vecinos descubrí que, efectivamente, el golpe de estado al aburrimiento de las ensaladas es definitivo en este sitio. Un despliegue de brotes frescos, cebolleta, remolacha, coliflor, berenjena al horno y aceituna kalamata coronados por la Ben’s Peanut Chili Dressing, ideada por Benjamin y con ese sabor a cacahuete tan potente pero sin execederse y el ligero picor que resta pesadez y cremosidad al primero. Y la coroné con un Tataki de atún que se deshacía en la boca.  ¿Ves? Acabo de quitarte los prejuicios sobre las ensaladas, vale que esta tiene poco de tradicional pero es que hasta la Avocado Supergreen (con brotes, champiñones Portobello, aguacate, soja…) que es más sencilla, sorprende. Tienen seis diferentes, más una del día, pero sería imposible contarlas todas, sus ingredientes ocupan tres líneas de texto en la carta.

Sus postres carecen igualmente de azúcares, de gluten y de cualquier compuesto artificial. Y pasan del clásico Cheescake y el archiconocido Pudding de chía a un Parfait de yogur con calabaza, granola y albahaca y un Banana Bread con nueces que tienes que probar, si es que aún te queda hueco.

 Bebe salud (y cócteles)

Por supuesto, como en todo sitio healthy, los zumos de frutas y verduras prensados en frío están presentes. Tienen seis distintos ideados por ellos y embotellados. Yo, amante del jengibre y de los clásicos, me tiré a por el Glow, a base de zanahoria, manzana, limón y ese toque tan particular del jengibre, muy bien medido por cierto, no te deja ese picor insistente en la garganta.

honest-greens-platos

Para acompañar la comida, nada de refrescos, sus aguas frescas hechas en el día con igredientes naturales están buenísimas. Y si eres de vino, cuentan con una carta escueta pero bien seleccionada.

Sus cócteles coronan una buena cena. Porque lo healthy no quita lo divertido. Ellos los hacen con destilados seleccionados y de Madrid, procedentes de Santamanía, una pequeña destilería urbana ubicada en Las Rozas que hace ginebra, vodka y ron de autor solo con ingredientes naturales, nada de edulcorantes ni conservantes. Los mezclan con miel (que no azúcar) y fruta fresca.

Todo a la vista

No solo la comida es honesta, el espacio también. La cocina está completamente abierta para que veas el producto fresco, quién te lo prepara y cómo lo hace. Y frente a ella un despliegue de mesas altas y bajas, algunas de ellas para compartir y otras que traspasan la puerta a una terraza cubierta. Un lugar donde prima la madera por su efecto cálido y zen, las plantas que cuelgan hasta del techo para anunciar la frescura del restaurante y la música alta para romper con la posible monotonía de lo anterior y dinamizar el sitio.

Y es que al final lo asequible no está solo en precio, también en el tiempo; nada de comidas de tres horas, en cuarenta minutos estás listo y lleno, porque sí, comiendo una ensalada (por fin) puedes salir rodando satisfecho de un restaurante y sabiendo que no solo has alimentado el cuerpo, también el alma. No es misticismo, la alimentación influye en el ánimo y el autoestima y yo firmo por tenerla así de alta comiendo así de sano.

Qué, dónde, cuándo y cuánto

Estos son los datos que tienes que saber de honest greens:

  • honest greens es un restaurante saludable ideado por el chef Benjamin Bensoussan, con productos frescos de proximidad y de temporada y una cocina honesta ideada para cualquier forma de dieta (vegetariana, vegana, paleo…) y sin gluten, azúcares ni procesados; con una decoración agradable en el centro financiero de Madrid.
  • honest greens está en la paseo de la Castellana, 89, Madrid, a pie de calle y es totalmente accesible.
  • honest greens abre de lunes a viernes de 12:30 a 16:00 y de 19:00 a 00h. Sábado y domingo de 13:00 a 16:00 y de 19:00 a 00:00.
  • No admite reservas pero el servicio es muy rápido gracias al sistema de tracker que han instalado y que hace que solo esperes el tiempo que tardan en cocinar tu plato ante tus ojos.
  • El precio medio por persona en honest greens es de 12€.

honest greens ofrece una comida rápida y saludable a base de ensaladas y platos proteicos hechos con ingredientes frescos, de temporada y de proximidad y en una cocina honesta y abierta al restaurante que potencia los sabores con técnicas sencillas pero bien ejecutadas. Y todo en un espacio lleno de maderas, plantas y música ajeno al bullicio de la Castellana para que disfrutes de una comida saludable a precios asequibles. 

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