Cocinillas, la gastronomía de El Español

La Dieta Perricone, un invento del conocido dermatólogo Nicholas Perricone, promete adelgazar en tan solo 3 días o en 28 días según el método que se use. Su popularidad durante los últimos años se debe a toda la publicidad que le han dado múltiples celebridades de Hollywood, e incluso se especula con que algunos miembros de la Casa Real española como la reina Letizia siguen dicha dieta.

En resumidas cuentas, la Dieta Perricone promete una disminución rápida de peso, “evitando la ansiedad y el mal humor” asociados a las dietas hipocalóricas, “acelerando el metabolismo” porque se come cinco veces, a la vez que se logran “efectos antienvejecimiento“. En primera instancia no da la sensación de que este tipo de dieta sea una “dieta milagro”, ya que aconseja la toma de múltiples alimentos que podríamos catalogar como saludables sin caer en el engaño. Pero las cosas que se consiguen rápido, se pierden rápido.

Cómo funciona la Dieta Perricone

dieta perricone

Nicholas Perricone es un dermatólogo y nutricionista norteamericano, además de investigador y autor de varios trabajos de investigación sobre la piel y las propiedades beneficiosas de los alimentos sobre ella, incluyendo el estudio de substancias antiedad por ejemplo. Por ello, un día se le ocurrió que sería buena idea idear una “dieta antiedad” de su puño y letra, y publicó la Dieta Perricone en su libro “La Promesa Perricone“.

Según el propio Perricone, en tan solo 3 días es posible bajar de peso a base del consumo de alimentos ricos en antioxidantes, a la vez que prohíbe varios alimentos ricos en carbohidratos refinados y grasas. Sin embargo, la Dieta Perricone no debe seguirse más de los mencionados 3 días, tras los cuales se debería notar ya un “efecto antienvejecimiento”, además de la buscada pérdida de peso.

Si echamos un vistazo a la página oficial de la Dieta Perricone, realmente aconseja la toma de grupos de alimentos saludables, tales como alimentos ricos en omega 3 (pescados, mariscos, huevo), frutas, especias, semillas y frutos secos, legumbres, probióticos, cereales enteros y verduras. Por su parte, recomienda algunos de los típicos tópicos desacreditados ya hoy en día como beber al menos ocho vasos de agua al día, a la vez que prohíbe totalmente alimentos ricos en azúcar y derivados (postres, refrescos, bollería), harinas o féculas refinadas, grasas hidrogenadas (algunas margarinas), quesos grasos, aceites (sí se acepta el aceite de oliva), salsas y otros aderezos.

Lo que ya no cuadra demasiado es la prohibición de algunas frutas tales como naranja, mango, sandía, papaya, banana, uva y algunos vegetales como la zanahoria, calabaza o patatas. Aunque, imagino a modo de opinión personal, que tendrá que ver con el hecho de que dichas frutas contienen más fructosa que otras. Aunque ya sabemos que el azúcar de la fruta no se metaboliza igual que el de los refrescos, pero parece que Perricone no lo sabía.

¿Es segura y eficaz la Dieta Perricone?

Vamos a responder estas preguntas por separado.

En primer lugar, ¿es peligrosa la Dieta Perricone? En esencia, no, no es un peligro para la salud y los alimentos recomendados y la mayoría de los prohibidos (que no todos) cuadran con lo que sería una alimentación saludable en general. Y, desde luego, si se lleva a cabo tan solo 3 días no se será peligroso para la salud (pero tampoco te rejuvenecerá).

Sin embargo, en cuanto a la prohibición y restricción de alimentos, la Dieta Perricone ya comparte más de una característica típica de “dieta milagro”: prometer resultados rápidos, restringir determinados alimentos que sí han demostrado ser beneficiosos para la salud, y alejarnos de la verdadera alimentación saludable con mentiras, promesas y falacias. Nos promete milagros imposibles, ¡en solo 3 días! Además, Perricone aboga sobremanera por el consumo de salmón, y eso puede ser un duro golpe para el bolsillo de muchos si somos objetivos.

Así pues, ¿podemos decir que la Dieta Perricone es eficaz? Seamos realistas a la vez que objetivos. Perricone ofrece menús de solo 3 días o de hasta 28 días, y como ya hemos comentado no son descabellados, pues sus alimentos son saludables y la mayoría de sus prohibiciones tienen lógica. Sin embargo, se trata de un menú de un día repetido por tres, sin más. Y no, en apenas 3 días el organismo humano no es capaz de adaptarse a la nueva dieta ni a sufrir cambios fisiológicos a largo plazo.

Desde luego que se puede perder peso, ¡faltaría más! Si yo realizo una hora de ejercicio intenso, y me peso antes y después de dicho ejercicio, es posible que pierda entre medio kilo y un kilo; pero me estaré engañando a mí mismo, pues la pérdida de peso será en forma de líquidos transpirados (sudor) y no de grasa, que es lo que se busca en una fase de pérdida de peso. Para perder peso de verdad, en forma de grasa y evitando todo lo posible la pérdida de masa magra o muscular, el organismo humano requiere de un tiempo prudente para adaptarse. Y desde luego 3 días no son suficientes.

Finalmente, en cuanto al asunto del “rejuvenecimiento facial”, algunos estudios ya han afirmado que es imposible alterar las propiedades de la piel en tan poco tiempo mediante la alimentación, aunque sea cierto que algunos alimentos tienen efectos sobre la estética a largo plazo.

Conclusión: Cuidado con las falsas promesas de la Dieta Perricone

Como conclusión, de forma resumida, podemos afirmar dos cosas: la Dieta Perricone no parece tener riesgos para la salud debido a los alimentos que recomienda, y menos aún en el corto plazo de 3 días, aunque no existe aún a día de hoy un trabajo científico que la haya evaluado seriamente.

Por su parte, en cuanto a la eficacia se refiere, la Dieta Perricone no deja de ser una dieta milagro más, tanto por la promesa de la rapidez de sus resultados como por las prohibiciones de determinados alimentos saludables como algunas frutas y verduras.

Lo ideal es llevar a cabo una dieta saludable, similar a la Dieta Mediterránea, sin prohibir frutas ni verduras (al contrario), y sin dejarse engañar por promesas cortoplacistas: la pérdida de peso, bien hecha, requiere tiempo, adaptación alimentaria, aprender a comer (y no hacer dietas a corto plazo sin más), y acompañarse de ejercicio físico.

Quién algo quiere algo le cuesta, y las cosas que se pretenden conseguir rápido no suelen acabar bien.

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