Cocinillas, la gastronomía de El Español

Cuando se busca la pérdida de peso, esencialmente la recomendación principal es disminuir la densidad calórica de la dieta, es decir, llevar a cabo dietas bajas en calorías. No se trata de “comer menos”, sino de “comer mejor”; algo que si se hace correctamente da lugar a que comamos más cantidad de alimentos, pero con menor densidad calórica. Finalmente, si llevamos a cabo correctamente todos los pasos, llegaremos a perder peso sobre todo en forma de grasa. Al menos, idealmente hablando.

Sin embargo, aunque siempre se recomienda llevar a cabo este paso pero pocas veces se hace, comúnmente se aconseja a cualquier individuo que busque la pérdida de peso realizar previamente un chequeo médico con la finalidad de poder adaptar la nueva alimentación a sus posibles limitaciones, como por ejemplo sufrir algún tipo de enfermedad crónica. Como ejemplos de dietas populares, tenemos los casos de la dieta cetogénica o el ayuno intermitente, las cuales no se recomiendan durante el embarazo, aunque no hay problema alguno en su realización en deportistas por ejemplo.

Teniendo esto en cuenta, los investigadores de la Universidad de Oxford pusieron el ojo en las dietas bajas en calorías en individuos con problemas cardíacos. Se trata de dietas  por debajo de las recomendadas 2.000 kcal estándard para mantener un peso saludable, las cuales pueden llevarse a casos extremos por parte de algunos individuos. Sin embargo, cuando se sufre algún tipo de problema cardiovascular, las dietas bajas en calorías pueden empeorar la situación, según el reciente trabajo presentado en la Reunión Anual de la Sociedad Europea de Cardiología.

Dietas bajas en calorías y corazón, una problemática relación

recetas de batidos con menos de 150 calorías

Este nuevo trabajo confirma, de nuevo, la necesidad de que cualquier individuo que pretenda llevar a cabo una dieta baja en calorías (sobre todo si sufre problemas cardíacos), debe buscar previamente atención médica para poder llevar un correcto control evolutivo.

El problema en sí mismo no es recordar algunas calorías de la dieta. Es decir, el problema no son todas las dietas bajas en calorías, sino el hecho de que hoy en día son muchos los individuos que llevan a cabo drásticos recortes calóricos mediante el consumo de dietas de incluso menos de 1.000 kcal diarias, con el objetivo de perder peso rápidamente.

Este tipo de dietas estrictas, o “programas de reemplazo de comidas” como los denomina la Dra. Jennifer Rayner, del Centro de Resonancia Magnética de la Universidad de Oxford, pueden llevar a consumir tan solo 600 u 800 kcal diarias, algo que ha demostrado producir una rápida pérdida de peso, una disminución de la presión arterial e incluso un gran potencial para curar la diabetes. Sin embargo, no se habían tenido en cuenta los efectos de estos drásticos recortes calóricos sobre el corazón.

Teniendo en cuenta la falta de estudios sobre el tema, los investigadores reunieron a 21 voluntarios obesos de una edad media de 52 años y un IMC medio de 37 (cercano al limite de la obesidad mórbida). Todos ellos llevaron a cabo dietas bajas en calorías, consumiendo tan solo entre 600 y 800 kcal diarias al día durante ocho semanas. Antes, durante y después del estudio, se les realizó a todos ellos una resonancia magnética del corazón.

Dietas bajas en calorías, beneficios e inconvenientes para el corazón

corazón cena de san valentín

Tras la primera semana, todos los participantes perdieron grasa, una media de un 6% de grasa corporal total, un 11% de grasa visceral y un 42% de grasa alrededor del hígado; asimismo, sus parámetros metabólicos también obtuvieron beneficios, como una mejora en la resistencia a la insulina, una disminución del colesterol total, triglicéridos, glucosa e incluso la presión arterial media.

Sin embargo, en la otra cara de la moneda, los estudios de resonancia magnética descubrieron que durante la primera semana el contenido de la grasa del corazón había aumentado un 44%; asimismo, la función del corazón había empeorado, incluyendo su capacidad para bombear sangre.

Teóricamente, las mejoras metabólicas anteriormente mencionadas deberían producir, en consecuencia, una mejora en la función del corazón. Sin embargo, se produjo justo lo contrario en tan solo una semana. Según los investigadores, la pérdida repentina de grasa general parece ser absorbida por el músculo cardíaco, aunque tras una fase aguda de adaptación a las dietas bajas en calorías, esta situación mejora.

El problema, en este caso, lo sufrirían aquellos individuos que ya tienen algún tipo de problema de corazón previo a la realización de este tipo de dietas: una repentina y rápida pérdida de grasa, posteriormente absorbida por un músculo cardíaco ya lesionado, agravaría la enfermedad previa. Se podría empeorar la insuficiencia cardíaca (problemas para que el corazón bombee correctamente la sangre), provocando dificultad para respirar e incluso alteraciones del ritmo cardíaco.

Actualmente la insuficiencia cardíaca es la tercera causa de muerte a nivel cardiovascular, siendo similar e incluso superior a la mortalidad causada por muchos tipos de cáncer según la Sociedad Española de Cardiología.

1 de 1