Por qué lado se usa el papel de aluminio
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Por qué lado se usa el papel de aluminio

Por qué lado se usa el papel de aluminio

Aclarando de una vez por todas por qué el papel de aluminio tiene un lado mate y otro brillante y si es mejor usarlo solo por uno de ellos.
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Sabéis que nos encanta que nos preguntéis cosas, porque nos encanta contestar y porque a veces surgen dudas curiosas que es posible que más de uno de vosotros os hayáis planteado alguna vez. Ayer mismo, alguien nos preguntaba cuál es el lado bueno del papel de aluminio.

Imagino que la duda surge a raíz de un bulo que circuló por internet hace algún tiempo, uno de esos famosos hoax que afortunadamente a muchos les llegan directamente a la bandeja de spam pero a otros, lamentablemente, les llegan a la bandeja de entrada y, claro, como mínimo, aparecen las dudas.

El papel de aluminio, ¿tiene un lado bueno?

El bulo en cuestión, venía a decir algo así como que llevamos toda la vida usando mal el papel de aluminio porque lo usamos con el lado mate en contacto con la comida y que debíamos hacerlo por el lado brillante, ya que este tenía un pulido especial que creaba una barrera para impedir el contacto de los alimentos con el metal. ¿Ein???

Pues no, eso no es cierto, el papel de aluminio es aluminio por los dos lados, tanto el brillante como el mate y, salvo que seas alérgico al aluminio, te va a dar igual cuál de los dos lados toque tu comida. Evidentemente, si eres alérgico al aluminio, pues no podrás usar este tipo de envoltorio -ni por un lado ni por el otro-, ni sartenes, ni ollas, ni moldes, ni la mayoría de los desodorantes, que no tienen nada que ver con las cosas de comer, pero que casi todos llevan en su composición sales de aluminio.

Entonces, ¿por qué el papel de aluminio tiene un lado brillante?

Pues es muy fácil, las láminas de papel de aluminio se obtienen a partir de unos bloques enormes de aluminio que se hacen pasar por distintos trenes de laminación. Un tren de laminación no es más que dos rodillos, uno encima del otro, girando en sentidos opuestos y separados una distancia inferior al grosor inicial del bloque de aluminio -para que os hagáis una idea, es como una máquina de hacer pasta gigantesca-, pero lo que sucede es que antes de entrar en el último tren de laminación, la lámina de aluminio ya es tan fina que podría romperse y, para solucionarlo, lo que se hace es pasar dos láminas a la vez, de manera que las caras exteriores que quedan en contacto con el rodillo mantienen el acabado brillante y las caras interiores que quedan en contacto entre ellas, quedan mates, así de simple.

Por si tenéis interés, os dejo un vídeo en el que podéis ver todo el proceso, incluido el paso final.

Conclusión, que podéis seguir usando el papel de aluminio por el lado que más os guste con todas las garantías de que sigue siendo un producto apto para su uso en contacto con alimentos.