Dieta contra la gota: Qué comer para evitar una crisis gotosa
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Dieta contra la gota: Qué comer para evitar que suba el ácido úrico

Dieta contra la gota: Qué comer para evitar que suba el ácido úrico

Las crisis por gota son muy dolorosas. Y, aunque existen tratamientos médicos al respecto, llevar a cabo una correcta dieta contra la gota puede prevenirlas

La artritis gotosa, más conocida simplemente como “gota”, es un tipo de inflamación articular muy común en el mundo occidental. A nivel médico, se caracteriza por la inflamación de una única articulación en cara crisis, y se sabe que los niveles de urato o ácido úrico en sangre elevados se correlacionan con el riesgo de llegar a sufrir una crisis de gota. Por otro lado, es posible sufrir elevados niveles de ácido úrico (hiperuricemia) sin sufrir crisis de gota, aunque el riesgo continuaría existiendo, y no se suele dar tratamiento médico a menos que los niveles sean excesivamente elevados si no hay síntoma alguno.

Pero ¿qué podemos decir de la dieta contra la gota? Aunque a nivel médico hay diversos fármacos que ayudarían a prevenir y tratar los episodios de gota, la realidad es que en cualquier consulta médica se suelen dar también consejos dietéticos al respecto, con el objetivo de evitar los alimentos proclives a aumentar el ácido úrico sanguíneo y, por tanto, aumentar el riesgo de sufrir una crisis gotosa.

Hoy hablaremos no solo de la típica dieta recomendada por cualquier médico de familia, y la que continúa siendo el “estándar” en cuanto a protocolos se refiere, sino también de otros métodos dietéticos alternativos que durante los últimos años han demostrado ser incluso más eficaces que las “soluciones de toda la vida”. La dieta contra la gota no es única, sino que hay varias opciones.

Dieta contra la gota: alimentación baja en purinas

dieta contra la gota

Dado que se sabe que un nivel elevado de ácido úrico elevado aumenta el riesgo de que este se acumule en alguna articulación (dedos, rodillas o codos principalmente) para dar lugar a los “tofos gotosos”, disminuir su cantidad es primordial para prevenir las crisis.

Pero para evitar su acumulación, es importante saber cómo se forma. De forma resumida, el ácido úrico es un derivado de unas moléculas llamadas purinas (destacando la xantina y la hipoxantina). Aunque el organismo humano puede fabricarlas por sí mismo, la alimentación tiene un papel mayoritario en las mismas. Además, el organismo humano es capaz de “reciclar” estas moléculas para regenerar células, mientras que los desechos de las mismas formarían el conocido ácido úrico.

El problema llega cuando dicho ácido úrico no es completamente eliminado y se queda en la sangre, pudiendo llegar a formar las conocidas piedras en el riñón o litiasis renales, o bien acumularse en las articulaciones y formar los tofos gotosos, con el consiguiente ataque o crisis de gota.

Para eliminar este exceso de ácido úrico, sabemos que hay que aumentar la ingesta de agua y controlar el consumo de calorías totales diarias, llevando a cabo una dieta con suficientes proteínas y energía, pero sin pasarse, dado que el sobrepeso y la obesidad aumentan el riesgo de crisis de gota. Y, además, controlar el nivel de purinas que se consumen por la dieta.

Alimentos prohibidos si quieres evitar que suba el ácido úrico

dieta contra la gota

Entre los alimentos que más purinas contienen, es decir, los alimentos que habría que evitar, según la web de Fisterra (la web que auna los protocolos de Medicina de Atención Primaria) estarían, en orden descendente:

  • Con un nivel de purinas de entre 150-800 mg por cada 100 g: Vísceras animales, patés, embutidos, pescado azul de pequeño tamaño y marisco.
  • Con un nivel de purinas de entre 70-150 mg por cada 100 g: Carnes rojas y de caza, pescado azul de gran tamaño, lentejas, habas y guisantes.
  • Con un nivel de purinas de entre 50-70 mg por cada 100 g: Carnes blancas, judías blancas, garbanzos, coliflor, espárragos, espinacas, setas.
  • Con un nivel de purinas de entre 0-50 mg por cada 100 g: Lácteos, verduras, tubérculos, raíces, cereales refinados y frutas.

Por tanto, la dieta baja en purinas aconseja, resumidamente, evitar cereales y derivados procesados, carnes en general (sobre todo la carne roja), el pescado y los huevos. Y, por otro lado, aconseja potencial el consumo de frutas,  frutos secos, algas, verduras, hortalizas, legumbres (algunas más que otras) y tubérculos.

Así mismo, también se aconseja precaución con la fruta, con un máximo de una pieza (100-150g) al día, dado que se sabe que la fructosa se transforma en xantina (una purina), propiciando las crisis de gota. Por su parte, evitar la sal y el alcohol es primordial en este tipo de dieta, potenciando a su vez el consumo de calcio hasta 1000 mg diarios.

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De hecho, un reciente metaanálisis publicado en el British Medical Journal en octubre de 2018 apoya muchos de estos consejos, llegando a relacionar hasta siete alimentos de forma directa con el ácido úrico elevado: La cerveza, los licores, el vino, las patatas, el pollo, los refrescos (fructosa) y las carnes rojas (ternera, cerdo y cordero).

Sin embargo, por otro lado, relaciona hasta ocho alimentos con niveles más bajos de ácido úrico, y algunos de ellos se contradicen con la dieta baja en purinas: huevos, cacahuetes, cereales, leche desnatada, quesos, pan integral, margarinas y frutas no cítricas. Sin embargo, la conclusión de este trabajo es que la genética tiene un peso mucho mayor que las variaciones en la dieta, al menos en la población general.

Dieta vegetariana, la mejor dieta contra la gota

Tras ver la solución “de toda la vida”, pasaremos a ver una de las soluciones alternativas.

Si bien es cierto que una dieta baja en purinas reduce los niveles de ácido úrico, su potencial tan solo parece restringirse a la orina y no tanto a la sangre: la dieta baja en purinas reduce la excreción de ácido úrico hasta 200-400 mg al día, pero en sangre el nivel de ácido úrico o urato tan solo se reduce 1 mg/dl. Además, este tipo de dieta suele tener poca adherencia, lo que significa que la mayoría de la gente no suele seguirla correctamente.

Por su parte, y según sugirió otro estudio publicado en 2013 en PloS ONE, la dieta vegetariana sería la mejor opción, en comparación a los individuos que consumen más carne, más pescado, o incluso en comparación con una dieta vegana.

Según este trabajo, una dieta alta en proteína, baja en calorías, baja en grasas saturadas y con un consumo de carbohidratos complejos no refinados puede reducir el nivel de urato en sangre 1.7 mg/dl, y reducir los ataques de gota de más de dos veces al mes, a apenas una vez cada dos meses. Así mismo, el hecho de reducir o incluso eliminar la carne y el pescado, sustituyendo sus proteínas por leche desnatada, soja y legumbres también reduciría los ataques de gota.

De nuevo, este trabajo recuerda que las bebidas y productos que contienen fructosa aumentan el riesgo de crisis de gota. Y, por otro lado, aconseja un consumo diario de hasta 500 mg de vitamina C, lo cual también lograría disminuir hasta 0.5 mg/dl los niveles de ácido úrico.

Para que nos hagamos una idea, entre las conclusiones de este estudio, por orden, los individuos veganos y consumidores de carne serían los que mayores niveles de ácido úrico presentarían. Seguidamente estarían los consumidores de pescado, y finalmente los vegetarianos. Este patrón sería similar, tanto en hombres como en mujeres.

Respecto a los veganos, la hipótesis que se baraja es que su falta de consumo de lácteos los haría más proclives a la acumulación de ácido úrico, dado que estos alimentos destacan en múltiples estudios como un “factor protector” contra la gota; así mismo, la dieta vegana suele destacar por consumir menos calcio que las demás dietas estudiadas, según este trabajo.

En cuanto a la soja y otras legumbres, cuyo alto contenido en purinas puede hacerlas desaconsejables en primera instancia, no parecieron tener ese efecto en el trabajo. La hipótesis es que, al tratarse de purinas de origen animal y no vegetal, los efectos sobre el organismo también serían diferentes, pudiendo procesarse de otra forma; aunque, por otro lado, otros trabajos sí han relacionado tanto a la soja como a las verduras ricas en purinas con cantidades elevadas de ácido úrico.

La dieta DASH, una interesante alternativa contra la gota

Finalmente, tenemos la Dieta DASH, una de las dos dietas (junto a la Dieta Mediterránea) que copan el podium de “las mejores dietas del mundo” en el U.S. News World Report de este año, por ser una de las más saludables y, a la vez, más fáciles de seguir. Pero además, según un estudio publicado el pasado año 2017 en el British Medical Journal, también sería una buena dieta contra la gota.

Si bien es cierto que la Dieta DASH está diseñada para reducir la tensión arterial en los pacientes hipertensos, dado que también está basada en el consumo de verduras y hortalizas como eje principal como la Dieta Mediterránea, también sería una buena alternativa contra las crisis gotosas. Además, se sabe que sufrir hipertensión es un factor de riesgo para sufrir una crisis de gota por sí mismo, sin necesitar otros factores externos.

Al menos así lo sugiere este trabajo, a cargo de la Facultad de Medicina de Harvard y el Arthritis Research Canada, tras evaluar a 44.000 hombres durante 26 años, y comparando esta dieta con la típica Dieta Occidental. Esta dieta, basada en frutas, verduras, granos enteros, frutos secos, legumbres, lácteos desnatados y productos bajos en grasa en general, también se caracteriza por evitar las carnes rojas y procesadas, la sal y las bebidas azucaradas. Como podemos ver, comparte muchos de los consejos que suelen darse en las dietas bajas en purinas, y también en las dietas vegetarianas.

En estudios anteriores ya se había sugerido que esta dieta disminuye el nivel de ácido úrico total en sangre, pero en esta ocasión lo que se buscaba era saber si también se reduciría el riesgo de crisis gotosas. Para ello, y gracias a los datos del Health Professionals Follow-up Study de Harvard, donde participaron 44 444 hombres de entre 40 y 75 años desde 1986 a 2012, los investigadores intentaron vislumbrar alguna relación entre la dieta DASH y las crisis de gota.

Se asignó a cada participante una puntuación que reflejaba su cumplimiento de la dieta (puntuación DASH), y otra puntuación que reflejaba su cumplimiento de una Dieta Occidental (puntuación del patrón occidental). Teniendo en cuenta otros factores, como la edad, el IMC, la presión arterial alta, o el consumo de café o alcohol, los autores llegaron a la conclusión de que a mayor puntuación DASH (mejor cumplimiento dietético), menor riesgo de crisis gotosas existía. A su vez, a mayor puntuación de la Dieta Occidental, más riesgo de crisis gotosas había.

Cabe destacar, eso sí, que se trata de un estudio observacional basado puramente en encuestas, por lo que tampoco sería factible sacar conclusiones precipitadas. Pero, como ya hemos comentado, las directrices de la Dieta DASH se acercan gratamente a los consejos que da la dieta baja en purinas, y también en gran parte comparte directrices con la dieta vegetariana, sin olvidar los estudios más recientes respecto a los alimentos recomendados como preventivos de crisis gotosas, por lo que no es descabellado afirmar que se trataría de una alternativa convincente a la típica dieta baja en purinas.